Entrevista a Remedios Guzmán Rosquete profesora titular de la Universidad de La Laguna, y profesora tutora de Educación Social en la UNED.

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Buenas tardes Meyo, me llamo Mª Teresa (Mayte), pertenezco a la Vocalía de Comunicación de CEESCAN, y ante todo darte las gracias por atender a nuestra propuesta para realizar esta entrevista.
Como profesora de la ULL y la UNED, tendrás diversas anécdotas, así como muchas experiencias que contarnos, por eso nos alegra mucho tu colaboración.

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Antes de comenzar con las preguntas, me gustaría que nos contases tu trayectoria profesional, asi como tu relación con la Educación Social.
 
Mi trayectoria profesional ha estado marcada por dos grandes periodos. Mis inicios vinculados al ámbito de la educación no universitaria, primero como profesora de educación especial y, después como orientadora en centros públicos de la Consejería de Educación. Posteriormente, y desde hace más de una década, he desarrollado mi actividad profesional en el ámbito universitario, concretamente en la Facultad de Educación en la Universidad de La Laguna. Curiosamente, aunque nunca he trabajado en contextos de educación no formal, a lo largo de toda mi trayectoria profesional siempre he estado muy sensibilizada con la educación social. En un principio porque desempeñaba mi actuación profesional en un contexto complejo y marcado por la deprivación y la exclusión social. Esto me permitió tener una visión de la importancia que tiene la colaboración y el trabajo conjunto con otros profesionales. En aquellos momentos, la presencia y colaboración con otros profesionales era básicamente desde lo social, ya que la presencia de los educadores sociales como profesionales reconocidos era prácticamente inexistente o meramente testimonial. Ahí comprendía la necesidad que tiene reivindicar la función de los educadores sociales en un ámbito formal como la escuela.
Por otra parte, mi primer contacto con el ámbito universitario fue precisamente cuando comenzó la antigua Diplomatura de Educación Social en el centro asociado de la UNED de La Laguna, en el cual llevó quince años tutorizando diversas asignaturas, primero de la Diplomatura y posteriormente del Grado en Educación social.
 
¿Cuál es tu visión como profesora sobre la profesión de la Educación Social?
 
Como señalé anteriormente mi vinculación con la Educación Social es como tutora de la UNED, ya que como es sabido los estudios de Educación Social no se ofertan en la Universidad de La Laguna. En este sentido, la UNED ha sido una institución clave para que hoy en Canarias podamos contar con profesionales de la Educación Social. Mi vinculación con los estudios de educación, siempre me han llevado a cuestionarme sobre el perfil profesional de los diferentes agentes que intervienen en la educación. En ocasiones las funciones y roles profesionales se desdibujan y los límites entre unos y otros profesionales no han estado claras. Sin embargo, considero que la formación académica que reciben los estudiantes de Educación Social está muy encaminada a su perfil profesional y les permite tener las competencias necesarias para dar respuesta a través de intervenciones socioeducativas a muchos de los problemas que plantea la sociedad actual. De hecho, actualmente la Educación Social a pesar de su reciente emergencia como profesión reconocida, está consolidada en ámbitos de intervención de educación no formal y cada vez habrá más demanda de estos profesionales en ámbitos e instituciones de educación formal.
 
¿Cómo valorarías a los estudiantes que han estudiado esta carrera?
 
Mi experiencia profesional en los estudios de Educación Social, ha sido muy positiva. Siempre he dicho que uno de los motivos por los que continuo como tutora de la UNED es por el alumnado que cursa este grado. No obstante, si he notado algunas diferencias entre los estudiantes que comenzaron en la diplomatura y los que actualmente estudian el grado. Inicialmente, el perfil del alumnado que estudiaba Educación Social respondía, en su mayoría, a personas que estaban trabajando en distintos sectores de la educación no formal y comenzaban estos estudios porque les gustaba lo que hacían y querían consolidar su perfil profesional obteniendo el reconocimiento y ventajas que puede otorgar un título universitario. En general, estos estudiantes combinaban los estudios con un puesto de trabajo que les permitía continuamente relacionar la teoría con la práctica. Eran estudiantes con un alto nivel de participación, involucrados y con muchas ansias de aprender para llevarlo a lo práctica. Las tutorías se convertían en un espacio de aprendizaje colaborativo, en el que se aprendía a través de las experiencias que cada uno exponía sobre la base de la labor que desempeñaban con y para personas en diferentes sectores de actuación. Realmente fueron años de experiencias compartidas, los cuales también supusieron para mí un aprendizaje continuo sobre la Educación Social y sobre sus ámbitos de actuación.
Actualmente, sin desmerecer el grado de interés y la implicación de los estudiantes por este grado, es cierto que el perfil y los motivos de la elección de estos estudios es cuanto menos más heterogéneo. En general, he observado que el nexo entre el trabajo desempeñado y los estudios elegidos no guardan tanta relación como cuando se implantaron estos estudios.
 
¿Explícanos a tu manera que es la Educación Social?
 
La Educación Social se puede definir de muy diversas manera, pero a mi modo de entenderla es una profesión directamente vinculada a la educación, cuyas acciones y actuación se centran en la intervención socioeducativa, abordada desde la doble función preventiva y correctiva, la cual se desarrolla en contextos de educación formal y no formal.
 
¿Qué aporta la Educación social a las personas o grupos de personas?
Es difícil responder a esta pregunta de una manera general, aunque podría decirse que su contribución radica en la correcta socialización e integración de las personas. Desde una visión más concreta podríamos decir que la aportación de la Educación Social vendrá determinada por los escenarios de intervención, la persona y grupo a los que se dirija la acción educativa (adultos, mujeres, niños, etc.) y la finalidad en las que se centre la actuación de los profesionales de la Educación Social.
¿Qué diferencia hay entre educar y enseñar?
Este es un eterno dilema que siempre ha estado presente en los debates sobre educación. Desde mi punto de vista, los límites o separación entre educar y enseñar siempre ha sido más teórica que práctica, aunque ciertamente el énfasis se puede poner en un término u otro. Por ejemplo, tradicionalmente la educación se vinculaba directamente con el rol que tenía que desempeñar la familia: trasmisión de valores, actitudes, pautas de comportamiento, etc. , mientras que la enseñanza, entendida como trasmisión de conocimientos, se relacionaba con el papel que tenía que hacer la escuela. Los padres estaban para educar y los maestros/as o profesores/as para enseñar. Actualmente, esta separación es más difusa e incluso carece de sentido; la estructura familiar ha cambiado y la enseñanza se enmarca dentro de un enfoque basado en competencias, lo que implica no sólo aprender conocimientos y estrategias, sino igualmente aprender a ser persona. La familia como contexto de desarrollo desempeña un papel fundamental en la educación, pero cualquier contexto de aprendizaje formal o no formal ofrece, igualmente, múltiples escenarios y situaciones para lograr la unión entre enseñar y educar. Hoy en día, educar debe ser una responsabilidad compartida entre múltiples agentes e instituciones, y se requiere más que nunca el esfuerzo y colaboración entre familia y profesionales para lograr el fin último de la educación, que no es otro que el desarrollo integral de las personas, lo que incluye la vertiente personal y grupal.
 
¿Qué es lo que hace al Educador Social diferente a otros profesionales del ámbito social ?
 
La Educación Social es una profesión eminentemente vinculada a las Ciencias de la Educación y, por tanto, encuentra su fundamento principal en el diseño y desarrollo de programas o proyectos educativos para su implementación en ámbitos de intervención sociocomunitaria. En cambio otros profesionales del ámbito social, como por ejemplo los trabajadores sociales, tanto por su formación como por las funciones asociadas a su perfil profesional, se enmarcan dentro de las Ciencias Sociales. En este sentido, aunque ambos profesionales puedan intervenir en contextos sociales y escolares, el educador social planifica sus actuaciones desde lo educativo, mientras que otros profesionales, como los trabajadores sociales, centraran su actuación en lo social, en acciones relacionadas con la asistencia o las políticas sociales.  
 
¿ Por qué se habla de que es necesaria la Educación Social en la escuela?
 
La presencia cada vez mayor de educadores y educadoras sociales en las instituciones escolares, destinadas a la infancia (como las escuelas) o a la adolescencia (como los institutos), son muestra del auge que están tenido estos profesionales en ámbitos de intervención que, al menos inicialmente, no le eran propios. Tradicionalmente, la institución escolar era un espacio de intervención en el que no tenían cabida, al menos explícitamente, los educadores sociales, ya que se consideraba que sus actuaciones debían desarrollarse dentro de la educación no formal. Obviamente esto supuso una determinada conceptualización de la Educación Social que actualmente carece de sentido. De hecho, desde hace varios años la figura del educador y educadora social en los centros escolares es una realidad, no totalmente consolidada, pero cada vez más demandada y reconocida por la legislación educativa. La importancia de estos profesionales en las instituciones escolares viene determinada por la necesidad de dar respuestas nuevas y acordes con las nuevas realidades que viven los centros escolares. Los centros como reflejos de la sociedad están inmersos en demandas y problemas que requieren actuaciones e intervenciones que hacen necesaria la colaboración de otros profesionales. Actualmente se necesita más que nunca profesionales de apoyo para atender las demandas que pueden plantear las nuevas estructuras familiares, para desarrollar estrategias inclusivas o de atención a la diversidad derivada de factores culturales, lingüísticos, de capacidad, condición social, etc. La respuesta a muchos de estos problemas requiere de un trabajo interdisciplinar en el que el rol del educador y educadora social se hacen necesario. Estos profesionales pueden contribuir por medio de programas y actuaciones específicas dentro de las escuelas (por ejemplo, con programas de convivencia, actuaciones para fomentar las relaciones del centro con el entorno social, etc.), así como con acciones para la prevención y corrección de situaciones y problemas que se producen en los centros escolares (absentismo, acoso, exclusión, etc.). Además no podemos olvidar que los centros están inmersos en un contexto social específico que el educador y educadora social puede contribuir a mejorarlo por medio de intervenciones socioeducativas; bien sea con actuaciones preventivas desde que se detecten síntomas de riesgo o corrigiendo situaciones que dificulten la correcta integración y escolarización del alumnado. Sin duda, en cualquiera de los casos su intervención tendrá un efecto positivo en el ámbito escolar.
 
¿Qué hace la Educación Social en los problemas de salud mental y adicciones?
 
Obviamente estamos hablando de una educación social especializada, cuyas actuaciones se dirigen, cuando ya han aparecido los problemas, a la intervención socioeducativa con personas con discapacidad (física o psíquica) y personas con adicciones desde la prevención secundaria y terciaria o correctiva. En cualquier caso, la educación social con estos colectivos no encuentra su aportación al objeto del problema, es decir a la enfermedad mental o las drogas, sino su aportación viene dada por la intervención con la persona y sus contextos. Son problemas que hay que abordarlos con programas o actuaciones desde una perspectiva integral y sistémica. El educador social tendrá que hacer un análisis de necesidades para conocer la situación de partida y en función de esta determinar y diseñar las actuaciones más oportunas, las cuales pueden ser indirectas o encaminadas a la familia o entorno próximo de estas personas, y en otras a la intervención directa con las personas o grupos con estos problemas. En este último caso el educador y educadora social debe contribuir al desarrollo personal, a la superación de problemas, al desarrollo de estrategias y habilidades que permita a estas personas integrarse en sus contextos próximos y en la sociedad. Aunque estas aportaciones están más relacionadas con la corrección, no podemos olvidar el papel crucial que tiene la educación social en todo lo referido a la prevención de estos problemas, fundamentalmente, en lo relativo a la drogadicción.
 
¿Qué puede aportar la Educación Social a las personas mayores?
 
Es otro de los ámbitos de actuación de los profesionales de la Educación Social e históricamente uno de los primeros en el ejercicio de esta profesión. Sin duda, podríamos mencionar múltiples aportaciones que desde la educación social se pueden hacer a una población como la de las personas mayores que cada vez es más numerosa. Aunque estas aportaciones, como en cualquier otro ámbito de intervención, vendrán determinadas por la finalidad de la actuación y el escenario en el que se desarrolle la misma (centros ocupacionales, culturales, sociales, de ocio, etc.), a nivel general podríamos decir que su principal aportación es la de mejorar la autonomía personal para la integración y participación de este colectivo en las diferentes facetas relacionadas con la promoción cultural y social.
 
¿Qué hace un/a educador/a social con la infancia y la adolescencia en riesgo de exclusión social?
 
En este caso la intervención se centraría en adaptar programas o intervenciones socioeducativas, preferentemente preventivas, en contextos no escolares y escolares desde un enfoque interdisciplinar, que contribuyan al desarrollo personal y al aprendizaje social para facilitar una correcta y positiva integración en los contextos de desarrollo y formación.
 
¿Qué opinión te merece la intervención del Educador Social en la realidad actual?
 
Las continuas transformaciones sociales y culturales que en los últimos tiempos estamos viviendo son generadoras de nuevos espacios y formas de intervenciones en los que resulta necesario profesionales como los educadores y educadoras sociales. Desde esta perspectiva, entiendo que para dar respuesta a las necesidades de la realidad actual la figura de estos profesionales y sus formas de intervención deben estar en continuo proceso de (re)construcción. Con ello pretende decir que las actuaciones del educador social no deben únicamente estar dirigidas a entornos de exclusión social, sino que deben ser dinámicas y adaptadas a las constantes demandas que plantea la sociedad actual.
 
 
¿Qué opinión te merece la mención de la figura del Educador Social en la Ley Canaria de Educación no Universitaria de 6/2014 de 25 de julio?
La respuesta a esta pregunta creo que es fácilmente deducible por todo lo dicho anteriormente y está directamente relacionada con la importancia de estos profesionales en contextos normalizados como las escuelas. El hecho que a nivel legislativo se recoja la figura de los educadores y educadoras sociales, y sus actuaciones sean reconocidas y demandas en el ámbito escolar, es un hito muy importante dentro de nuestra Comunidad Autónoma. Esto, sin duda, es un paso importante por cuanto contribuye a la institucionalización de estos profesionales en ámbitos de educación formal.
¿Cuál es el papel del Educador Social con respecto a la diversidad ?
 
El papel que puede desarrollar el educador y educadora social respecto a la diversidad es amplio y está relacionado con los programas y actuaciones señaladas anteriormente para las instituciones escolares. No obstante, sus intervenciones pueden estar condicionadas por las demandas de los centros educativos. Es importante señalar que aunque la figura de estos profesionales se enmarca dentro del Plan Estratégico de Atención a la Diversidad (PEAD) de los centros, no se concreta qué funciones deben desempeñar y el tipo de actuaciones de colaboración y apoyo que van a realizar para dar respuesta a la diversidad. En este sentido, me refiero a que la concreción de este reconocimiento en la Ley vendrá determinada por la autonomía e iniciativa de los centros y por las actuaciones que se determinen dentro del PEAD. Sería deseable que el rol de estos profesionales no se ciñera a la vertiente correctiva con el alumnado con necesidades especiales de apoyo educativo o al alumnado de distintas culturas. Por el contrario, la colaboración de los educadores y educadoras sociales con los docentes y otros profesionales debería servir para dar respuesta a la diversidad desde un enfoque integral y sistémico, con la finalidad de contribuir al desarrollo integral de todos los alumnos y alumnas.
 
Para finalizar solo me queda decirte en mi nombre y en el de CEESCAN, Muchas Gracias por tus respuestas y por tu tiempo, me ha parecido muy interesante tus aportaciones y reflexiones.
 
Mayte Gª, Vocal de Comunicación de CEESCAN
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