La Educación Social requiere profesionales de la Educación Social, no de otras disciplinas, lo contrario es intrusismo

Desde hace unas semanas, en las redes sociales, principalmente en las relacionadas con educación social, se ha venido denunciando la convocatoria de promoción interna de 25 plazas de educador/a social para el ayuntamiento de Madrid. Esta denuncia se debe a que, para poder acceder a las mismas, no se requiere que las personas solicitantes tengan la diplomatura o el grado en Educación Social o, en su defecto, que cuenten con la habilitación para ejercer como profesionales de esta disciplina. En resumen, a esta convocatoria de empleo público se podrá acceder con cualquier tipo de titulación, vulnerándose de este modo la profesionalidad de las personas que han estudiado y se dedican a la Educación Social. Poniendo en peligro, además, la calidad de las intervenciones socioeducativas a realizar.

Una vez más, la titulación en Educación Social queda desamparada por las instituciones, por lo que es importante volver a aclarar que los educadores y las educadoras sociales son los y las profesionales del ámbito social encargados y encargadas de diseñar, ejecutar y evaluar intervenciones socioeducativas. Siendo esta la única titulación, la de Educación Social, que prepara de forma específica para este cometido. Esto es así porque aporta los conocimientos, destrezas y actitudes necesarias para acometer esta labor de forma científica y rigurosa; implementando métodos, estrategias y herramientas en su práctica profesional. Adquiriendo, por otra parte, las competencias necesarias para mantener ese difícil equilibrio entre compromiso y distanciamiento en toda acción socioeducativa. Además, tal y como se recoge en el código deontológico de la Educación Social, se encuentran en un proceso continuo de formación permanentemente, desde una doble perspectiva: la teórica y la práctica y actitudinal.

El discurso recurrente de que la titulación en Educación Social es relativamente nueva, no justifica la continua discriminación y el intrusismo profesional que, a día de hoy, sigue sufriendo esta disciplina y, por consiguiente, las personas que se han formado o forman como profesionales de la Educación Social. Al igual que el resto de profesiones, dentro de un entorno interprofesional, tiene sus propios ámbitos de actuación y requiere de una preparación académica. Por lo tanto, no es negociable, que en pleno siglo XXI, se sigan cubriendo las plazas de educadores y educadoras sociales con profesionales de otras ramas e, incluso, ámbitos.

A nadie se le ocurriría cubrir un puesto de medicina, con un o una profesional de veterinaria, o viceversa. Claramente, las formaciones están encaminadas a objetivos diferentes, ya que son profesiones totalmente distintas y, aunque puedan tener aspecto comunes, se puede apreciar claramente las diferencias. Con la Educación Social ocurre lo mismo, los puestos están siendo cubiertos por profesionales de otras ramas, los cuales carecen de las competencias y la formación necesaria para desarrollar intervenciones socioeducativas con garantías de rigurosidad y calidad.

El denominador de “educador/a” que tan extendido está en las ofertas de empleo, deja una gran brecha en la realidad social y en las funciones que estas personas deben desarrollar, ya que existe una figura profesional que se ha formado y se dedica a las intervenciones socioeducativas, siendo sin duda alguna, los y las profesionales de la Educación Social. Así mismo, hay que destacar la gran importancia de trabajar con equipos interdisciplinares en el ámbito social, con profesionales formados y formadas en psicología, trabajo social, educación social, integración social,… lo que da una visión más amplia de la realidad social, tan difícil de medir y definir.

Por último, se hace necesario resaltar que la educación social es un derecho de la ciudadanía y, con este tipo de prácticas intrusivas e irresponsables, se está privando a las personas de tener intervenciones profesionalizadas y de calidad.

Es por ello, que llamamos a la reflexión y a la cordura a todas las entidades, para que cuenten con profesionales de la Educación Social para hacer Educación Social -pues parece absurdo no hacerlo así-; y que, si se siguen teniendo dudas de la profesionalidad o funciones de los mismos, recurran a los Colegios Profesionales, los cuales podrán solventar cualquier duda o interrogante que pueda surgir en el proceso de selección. De este modo, ayudarán a evitar el intrusismo laboral y se podrá ofrecer, seguramente, un servicio de mayor calidad.

Marta Ojeda Tacoronte

Colegiada nº 393

Vicesecretaria del CEESCAN

Una respuesta a «La Educación Social requiere profesionales de la Educación Social, no de otras disciplinas, lo contrario es intrusismo»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.